Información General
Toda organización depende de sus recursos, del personal y de las tareas que día a día son ejecutadas con el fin de mantener los beneficios y la estabilidad. La mayoría posee bienes tangibles, empleados, sistemas y tecnologías de información, etc. Si alguno de estos componentes es dañado o deja de estar accesible por la razón que sea, la organización puede paralizarse. Cuanto mayor sea el tiempo de inactividad, mayor es la probabilidad de que tenga que comenzar de nuevo desde cero. Incluso muchas organizaciones no son capaces de recuperarse después de ser víctima de algún desastre.
- Para mantener la continuidad de los servicios de la empresa y de los procesos críticos, así como la disminución de impactos ante eventos inesperados o desastres.
- Para poder identificar los diversos eventos que pueden impactar sobre la continuidad de las operaciones y su impacto en el negocio.
- Para conocer los tiempos críticos de recuperación, para volver al estado anterior de la compañía.
- Para poder identificar aquellos puntos más débiles de la infraestructura, que son susceptibles de sufrir un incidente y afectar la continuidad del negocio.
- Para disponer de un plan logístico de rápida actuación y respuesta, en caso de sufrir un incidente.
- Para determinar con anterioridad cuales son las tareas y funciones que deberán reponerse en primer lugar.
Como paso previo al proceso formal de desarrollar e implantar un plan de continuidad de negocio, toda organización debe tener en consideración varios aspectos claves, tales como:
El Plan debe mantenerse actualizado para que sea útil y efectivo en casos de crisis y desastres, por lo que es necesario que tanto los responsables de los procesos críticos como el personal de Continuidad de la Organización se encarguen de llevar a cabo todas las actualizaciones necesarias (de personal, infraestructura, procesos, tecnología, etc.).